El Trovador del Mayab

Ramiro H. Basto

El Trovador del Mayab

1927 — 2012

Compositor y músico yucateco dedicado al bolero y la trova romántica.

Algunas voces desaparecen con el tiempo. Otras sobreviven dentro de una canción. Entre boleros, serenatas y recuerdos dispersos en el tiempo, la voz de Ramiro H. Basto vuelve a encontrarse.

Bienvenidos al archivo vivo construido por su nieto para preservar la memoria del Trovador del Mayab.

El hombre detrás de la canción

Antes de ser trovador, fue sobreviviente.

Ramiro H. Basto López nació en Panabá, Yucatán, en una familia donde la música era el idioma de la casa. Su padre fue músico, compositor y maestro respetado en el pueblo. Desde pequeño, Ramiro aprendió que las canciones no son entretenimiento: son una forma de estar en el mundo.

A los siete años, su padre murió.

Esa ausencia lo marcó para siempre. La familia se fragmentó. Los hermanos fueron repartidos entre distintas casas. Ramiro asumió responsabilidades que no eran suyas. Perdió a uno de sus hermanitos. Cargó esa culpa durante décadas.

Hubo años difíciles. El alcohol. El desorden. Después, la decisión de cambiar.

Ramiro salió de Yucatán, pasó por el ejército mexicano —que lo formó con disciplina y carácter— y llegó a la Ciudad de México. Trabajó en Porrúa, en Coca-Cola, en la Asociación de Editores de los Estados. Formó una familia. Protegió a los suyos con la intensidad de quien sabe lo que es perder.

Y en todo ese tiempo, nunca dejó de tocar.

Estudió violín con la misma disciplina con la que trabajaba. Enseñó música. Compuso. Perteneció a la Sociedad de Autores y Compositores de México. Tocó como trovador hasta donde el cuerpo lo permitió.

La música no fue su refugio. Fue su manera de estar en pie.

Lo que aquí se conserva no es la historia de un hombre perfecto. Es la historia de un hombre real. Un yucateco que perdió mucho, trabajó siempre y nunca dejó de cantar.

Su voz

Canciones & Videos

La voz es lo que más tarda en olvidarse.

El hombre

Cara a cara

Así se veía quien nunca dejó de cantar.